Hago un paréntesis entre las cosas que valen la pena y aqullas que no. He ahí el debate interminable de mi razón y mi sentimiento.
Sufro de ataques de percepción que controlan mi carácter y aquello me retrasa en el recorrido hacia mi paz interior.
Me gusta andar en los viejos barrios de Guayaquil, lugares del sur que me transportan 30 años atrás. Cuando la semana ha sido todo lo opuesto a lo planificado, lo curo con un paseo por el centro un domingo a las 6am. No hay nada que ese momento no pueda curar.
Le tengo un profundo respeto al sonido. Después de Dios este es mi más fiel aliado. A veces es una cuerda o a veces una tecla, pero ambos elevan mi alma hacia un sentimiento de felicidad infinita.
He buscado amistades eternas. Quizá por eso he encontrado apenas unas cuantas. Sin embargo, soy un afortunado; porque creo que las amistades son el único recurso que aumenta de valor mientras hayan menos.
He buscado amistades eternas. Quizá por eso he encontrado apenas unas cuantas. Sin embargo, soy un afortunado; porque creo que las amistades son el único recurso que aumenta de valor mientras hayan menos.